Feeds:
Entradas
Comentarios

LAKE DISTRICT

EL DISTRITO DE LOS LAGOS (INGLATERRA)

 

 

Lake District, es unos de los lugares naturales más hermosos de la tierra.basenwait

Tengo las suerte de haberlo visitado varias veces y en mi ánimo está seguir haciéndolo, al menos una vez al año. Estos lagos de delicados y verdes campos de redondas colinas de frondosos bosques y prados moteados de ovejas y vacas, de pintorescos pueblos donde puedes tomar un té o una cerveza en sus antiguos  y acogedores pubs  que datan algunos de antes de 500 años como el pub llamado Kirkstone Pass Inn, de 1.496. El ambiente bucólico de las antiguas granjas, con las gallinas pululando y picoteando entre el césped junto a los patos de Aylesbury, una raza de patos domésticos. Caminando en fila con su porte estirado,

son mi debilidad. La primera vez que los vi fue, Bassenthwaite, un lago con un pequeño pueblo e idílico pueblo, donde los turistas no han llegado y se mantiene como hace 150 años. Cuando llega la tarde, se congregan los vecinos para cenar y charlar después de la jornada de trabajo en un ambiente tan agradable y tan ingles que pareciera que estuvieras en el siglo XIX o hubieras aterrizado en un cuento de Beatrix Potter, la escritora que junto con wordsworth y Ruskin tanto hicieron por estas tierras de Cumbria, para salvarlas de la especulación inmobiliaria. Cerca del precioso pueblo de Hawkshead, se encuentra el pequeño pueblo de Near Sawrey, donde la escritora se inspiró para el cuento “The Tale of Jemina Puddleduck”. Recomiendo caminar bordeando el lago de Esthwaite donde Potter y su marido solían navegar las tardes de verano. Sus vistas impresionantes se pueden admirar desde Ees Wyke Contry House  y probar unos de los tradicionales scones de crema, junto con una humeante taza de té.inglés.

Hawkshead, tiene una atmósfera atemporal. Con plazas medievales, y preciosas callejuelas. Aunque la agricultura tradicional es parte de su economía también lo es el turismo, lugar de peregrinaje tanto de turistas ingleses como de extranjeros, admiradores de las preciosas ilustraciones de sus cuentos que la hicieron famosa. Amante del Lake Distict, se dedicó a comprar tierras y granjas que después donó al patrimonio nacional “ National Trust” para salvar a los lagos de los depredadores.Estas tierras están cuidadas con mimo y se abren al alma con el silencio y la paz solo rota por el canto de los pajaros. Pueblos medievales, victorianos de casas preciosas de jardines inmaculados, llenos de flores, calles empedradas, cada uno con sus bonitas y típicas iglesias. Cuando la neblina se levanta en los valles de ríos atravesados por primorosos puentecitos de piedra, las nubes se rasgan vaporosas y frágiles como un fugaz sueño donde la luz se despereza y expone su tesoro guardado, el paisaje espectacular, donde todo es perfecto. Los campos  hablan en verso, la poesía brota del bucólico paisaje, lánguido y exuberante. En las tardes de fina lluvia cuando el  sol rompe las nubes, los rayos se reflejan en las gotas caídas sobre los vivos prados de un verde brillante. Keswick es uno de estos bellos pueblos, se encuentra junto al impresionante lago Derwnt Water, salpicado de frondosas islas y pequeños veleros como estrellas a la deriva que se reflejan en el espejo de sus aguas. Se rodea de prados, suaves montañas y colinas de  exuberantes arboledas. Keswick recibe bastantes visitantes a lo largo del año, es un pueblo animado, lleno de vida, sobre todos los días de mercado en el centro del pueblo, un mercado con más de 700 años de historia. Otro hermoso pueblo que quiero mencionar es Grasmere situada en el corazón del distrito de los lagos, es uno de los lugares donde vivió el poeta wordsworth, su casa “Dove Cottage”, era una antigua posada, la encontraron por casualidad cuando caminaba con su hemano John y su amigo el poeta Samuel Taylor Coleridge a finales de 1799. Enseguida El y su hermana Dorothy se instalaron en ella. Todo sigue como antes con sus suelos de piedra, sus altas chimeneas. Este lugar de inspiración del poeta ahora como parte del museo del pueblo. Otro lugar con encanto es Cartmel, con una iglesia fundada en 1188, llena de detalles en su interior. Un río fluye a través del pueblo, añadiendo encanto a sus calles de preciosas casas y pequeñas tiendas, donde destaca Cartmel Village Shop, lugar donde hace 20 años comenzaron a hornear “pudines toffees” en la cocina trasera de la tienda, y poco a poco fue creciendo hasta ahora venderse en todo el país. Llamativo los escaparates de la tienda de , grandes y redondos quesos que se comen con la mirada. Famosas son también sus carreras de caballos, un encuentro que se realizan todos los veranos, viniendo gente de todos los lugares de Inglaterra, ataviándose con sus mejores vestimentas como manda la tradición.

Mencionar por supuesto, Coniston donde se encuentra el tercer lago más grande del distrito, “ConistonWater” fue un pueblo agrícola y con minas de cobre y pizarra, creció en popularidad durante la época victoriana y el poeta y crítico social John Ruskin, también popularizó este pueblo. Compró la mansión Brantwood cerca del lago. También vivió el pintor Henry Robinson Salón a principios de 1920. Donald Campbella, murió al intentar romper el récord mundial de velocidad en el agua en 1967, cuando su lancha se rompió a 470 km./h. Su cuerpo fue encontrado en 2001 y fue enterrado en el nuevo cementerio de Coniston.


Se pueden hacer travesías en barco de vapor, caminatas al borde del lago o por las montañas y colinas que lo rodean. U bello lago con una connotación especial para mi, pues allí se esparcieron a las cenizas de un buen amigo. Mi recuerdo y cariño para él.

Son muchos los lagos que constituyen Lake District, pero voy a terminar mi itinerario por este post con los dos lagos más grandes, Ambleside y windermer. En el pueblo de Ambleside mayor que los anteriormente citados, se sitúa el segundo lago más grande de este del parque Nacional. Siempre está ocupado, gente paseando, mirando las tiendas a lo largo de la calle principal, donde el tráfico tampoco cesa. En el puente que atraviesa el río hay una casita ahora propiedad de “National Trust”. Los materiales de pizarra destacan en todas las casas de grandes chimeneas y olor a carbón. Rodeado como el resto de pueblos de los lagos, de suaves montañas y colinas de verdes prados y frondosos bosques, es un lugar que invita a caminar a través de los  numerosas veredas los “foot path” a lo largo ancho de Lake District. La pesca, la travesía en barco de vapor y las caminatas son algunas de las  actividades se pueden realizar tanto en Ambleside como en el resto del distrito.

Windermer, es el Lago más grande del Parque Natural, en esta ciudad se puede acceder en tren, está muy bien comunicada, puede ser el primer contacto para los visitantes que no tienen coche, no es tan atractiva como el resto pero está muy bien servida de hoteles o “bed and breakfast”,  pubs y restaurantes, también caminando un poco se encuentran unas  vistas espectaculares, desde puntos como Biskey Howe, Brant Fell, School Knott, y Orrest Head.


Concluyo este pequeño recorrido por El Distrito de los Lagos, a vuelo de pluma, pues abarcarlo todo y con más detalle me llevaría al menos un libro. Terminar diciendo que este lugar de los poetas románticos, que tanto lo dieron a conocer y que en otro momento dedicaré otro post sobre ellos, es un lugar privilegiado de la naturaleza y de la mano del buen hacer del hombre cuando trata con delicadeza el medio y lo realza más aún con la creatividad y sensibilidad del espíritu humano. Recomiendo que al menos una vez en la vida no os perdáis los colores de las estaciones de este lugar sin igual, que con su clima lluvioso ensalza a la naturaleza y a la melancolía. Divisar con una taza de té lo mejor de cada estación, desde el blanco mantón de nieve invernal, sobre las cumbres pobladas de helechos, los ocres y rojizos otoñales pintando los castaños, bosques de robles y hayas a lo ancho de las tierras de estas tierras de Cumbria,a al noroeste de Inglaterra, En la  primavera un festival de alegría explota en cada nuevo brote de narcisos y jacintos, de rosas y mariposas, una manifestación de flores recorren los campos y los jardines. Latidos de manantiales, cascadas, riachuelos y ríos brotan en la garganta de la vida. Los veranos son una prolongación de la primavera donde la luz de los días se amplia para disfrute de esta fiesta para los sentidos que es el Campiña inglesa y en este caso en  particular, el extraordinario distrito de los Lagos.

Granada-1024x661“Vamos al lugar de mi nacimiento, cuando un doce de julio granadino el sol implicome en la luna… “ Así comienza mi libro “La Sabia Insinuación de las Cosas” refiriéndose este fragmento al viaje que cada verano nos llevaba a Campo Cámara, un pueblo de la provincia de Granada, lugar donde transcurrieron los tres años de mi infancia y donde aún retornamos cada verano.

Allí admiré la belleza y sentí nacer también la poesía. En este libro tuve la necesidad de rescatar con la memoria pequeños episodios donde el sentimiento de pérdida se compensa, con el pozo de la recuperación de aquellas vivencias a través de la palabra. Pero hoy no me quiero detener tanto en el lugar donde mi madre tuvo dolores de parto y por vez primera vez vi la luz. Hoy quiero a vuelo pluma rescatar aquellas imágenes que levitaban en mis sueños de niña sobre la ciudad de Granada. Enamorada de ella por las imágenes del almanaque que mi abuela tenía en la cocina. También hubo un personaje importante de Granada en el mundo de los sueños de aquella niña y ese fue Federico García Lorca. En cuarto o quinto curso, en la asignatura de lengua, había leído algo de su poesía y al conocer que era granadino, se alimentó más mi deseo de conocer Granada, la tierra donde había nacido el escritor que tanto me conmovía con su lectura. Estas y otras experiencias me llevaron al mundo lírico de la vida.

Muchos años después tuve la suerte de conocer a Luis Rosales, pocos años antes de su muerte, poeta también granadino. Yo era una joven de 19 años con mi segundo libro a punto de ver la luz, “Granada abriéndose” título que tuve el honor del que el mismo Luis Rosales le diera nombre. Cuando acudía a su casa me recibía recitando un poema mío de memoria y eso me llenaba de ilusión, también me hablaba mucho de García Lorca. Fue hermoso contar con su amistad.

Cuando por fin conocí la ciudad granadina y aquellas fotos del calendario que mi abuela tenía en la cocina se hicieron realidad, quedé deslumbrada con la asombrosa consonancia de la arquitectura y la naturaleza, las dos rivalizaban en belleza y a cual más hermosa. Desde aquel viaje mis visitas se han repetido con frecuencia, una vez conocida Granada, no se puede escapar al embrujo de esta tierra. La poesía asoma en cada panorámica y cada detalle. Sierra Nevada oleo de nieve que impregna el horizonte, la Alhambra de almenas como mares de dunas recortadas por la luna. La Sala de las Dos Hermanas, irisaciones de trémulo esplendor, labrados divinos de majestuoso silencio. La Sala de los Abencerrajes de azules y oro, una tenue luz ilumina los mocárabes, como una lumbre helada, hechizada de melancolía. El dócil canalillo de agua se encamina al Patio de los Leones, mudo rugido de la estática piedra. El Patio de la Acequia, donde manan surtidores heridos de agua. Al lado de los pabellones germinan en las hortalizas y crecen almendros floridos, tesoros efímeros de la primavera, granados como labios rojos posados en la tarde callada, olivos teñidos de luna y altivos cipreses, velando el hermoso rostro de la Alhambra. Perfumes lujuriosos danzan como doncellas en los pétalos de las flores. Corren por los muros de la escalera del agua un arroyo de sombras níveas. El agua bendita transita por todas partes, como dice Pedro Rosellón “… mana desde el pequeño caño de la Fuente del Avellano. Aquellas aguas, que pregonaban los aguadores de Granada, por toda la ciudad, la humilde fuente entre álamos y avellanos a la que cantó Antonio Molina: <Al pie del Generalife/ en las márgenes del Darro/ hay una fuente famosa/ la Fuente del Avellano> La misma fuente que discurre por las aguas frías del Darro”. El descanso, el placer y el sosiego en este palacio en el Valle del Valparaíso, por encima de las cuevas del Sacromonte donde habita el cante jondo y en la noche se presenta en el eco del verano. La panorámica de los Cármenes vistos desde la Alhambra, casas enjalbegadas, patios empedrados, polen de oro y azucenas blancas; geranios amarillos y pálidos rosas; lirios conforme en su tonalidad morada, como un arrullo de paz en las tardes solitarias. Del Patio de los Arrayanes, el perfume de los mirtos y estanque de agua que luce sereno, tocado por la luz y sus chispitas relucientes. Muchas cosas se quedan en el tintero en este paseo por Granada de mano de la palabra, del recuerdo de la niñez y de todas las visitas que hago siempre que puedo, contemplando la mágica arquitectura boquiabierta como si fuera la primera vez.

Este verano mismo he escapado para visitar a Granaday mientras me perdía por las calles de la melancolía y estaba anocheciendo de vuelta al hotel, acudieron los bellísimos lugares que había vuelto a visitar incansable en el encandilamiento; recordando cada rincón granadino, los surtidores de agua aun borboteaban en mi cabeza; la melodía de los canalillos que se encaminaban al Patio de los Leones, el Mirador de las Hermanas al que dije adiós con un suspiro y un último vistazo por la ventana, que da al umbrío patio donde resplandece una preciosa fuente y dando rumbo a mi imaginación me inventé una historia… La fuente que allí había, en realidad eran dos hermanas encantadas, por sus llantos infinitos con los que lamentaban su destino como mujeres en un mundo masculino y sanguinario. El Sultán, harto de tanto lloriqueo, las mandó decapitar para no perder la costumbre, y enterró sus cuerpos en el lugar donde surgió la fuente que aún hoy mana en el patio y se desasirá el encantamiento cuando las mujeres en la faz de la tierra sean libres del injusto destino del sometimiento. Sueños aparte, seguí en mi retorno hacia la habitación del hotel, evocando al sol de oro que alumbraba los muros de adobe del palacio y el atardecer granadino en tonos de rosa iluminando la esplendida panorámica de la ciudad y la majestuosa catedral renacentista. Entre tanta añoranza de los bellos momentos me sobresaltó la triste realidad existencial de que algún día, cualquier día dejaremos de contemplar la belleza, porque todo muere, la rosa que se marchita, las hojas de los arboles que caen, las ultimas notas de un violín, todo es bello porque muere como señaló el gran poeta inglés Keats, he ahí la paradoja de la vida. Un día yo también me iré y dejaré de sentir las terribles sacudidas de belleza y perfección que la naturaleza y el ser humano pueden crear. Miré al cielo estrellado como esperando un vestigio de eternidad para calmar mi espíritu antes de entrar en el hotel; titilaban las estrellas y me sobrecogió el universo en su serena inmensidad.

 

Córdoba encandila

Decía Lorca en el precioso poema del Jinete:

Córdoba/Lejana y sola /Jaca negra, luna grande, /y aceitunas en mi alforja. /Aunque sepa los caminos/yo nunca llegaré a Córdoba. ….

Yo que he tenido la suerte de llegar a esta hermosa ciudad; la primera vez fue  en la adolescencia en un viaje del colegio y ahora muchos años después, tengo que agradecer a los organizadores de la jornada internacional de los 1º Juegos Europeos Universitarios que, se celebrarán en Córdoba en el mes del 13 al 23 de julio del 2012, por invitarme a este evento y darme la posibilidad de reencontrarme con la ciudad que me encandiló.

Seguir leyendo »

Era sábado, por la ventana entraba una luz, que reflejaba el día maravilloso que íbamos a tener, sin una nube, un cielo azul reflejo de mar. Me di cuenta que pensé de una forma poética, sería la convivencia con mi  madre que es escritora, ensalzadora de la belleza como cumbre del arte, supongo que todo un poco se pega. Me levanté de un salto, el día se presentaba fabuloso. Después de desayunar, mi padre y yo teníamos previsto subir a la Morcuera, en la bici, para desde allí ver llegar a los ciclistas en la vuelta a España, camino de Navacerrada.

Seguir leyendo »

“Con el corazón alegre, los pensamientos son deliciosos… Cuando el chocolate se mezcla con el azúcar” me decía mi abuela, “incorpórale un toque de canela en el puchero, la densidad del humo flotando en el aire mientras hierven los cálidos vapores de la leche, perfumados de especias dilatan la memoria”, luego se acercaba al jardincillo de matorrales y cogía un ramillete de tomillo para la codorniz, y los aromas pedaleaban en el aire; sacaba de la alacena unas tortitas de matalahúga y ponía en mi boca una cereza con unas gotitas de anís. Repartía sorpresas y golosinas de dioses, tocinitos de cielo y mazapanes. En el bolsillo de su delantal siempre llevaba alguna almendra garrapiñada para endulzar cualquier refunfuño o enojo infantil. Atesoraba el júbilo de los niños, nos inventaba silencios cuando contaba historias, y nos pasaba la mano por el corazón entusiasmado.

Seguir leyendo »

Author: A. De Cara 1997

Por encima de una mañana otra mañana se levanta y el volcán del cielo despeña ondulantes soles como vientres de verano. La paja celeste arde en la expresión azul que se desmenuza en jiro­nes de polvo pisoteados por rebaños de cabras, turbando el horizonte como una alucinación. En la árida estera de la tierra las tiendas de campañas de los trashumantes hindú­es, exhalan vómitos de hombres exáni­mes.

Seguir leyendo »

Subí rojizas escaleras, perdí un instante y vi cómo bajaban pingüinos por las estepas cobrizas. Era el ombligo de la tierra. El indio gemía por momentos a las caras, unos lamentos que el mar con siglos rutinarios salpica a los pies sin resuello. El polvo del tiempo lo llevan los barcos de carga en un océano vacío. Se expresa en las espaldas del volcán la destrucción.

Tiraron las estatuas delante de la langosta que no había comido el volcán. La venganza de éste lanzó el caos en la olla de vapor. Con los tropezones los Orejones fueron exterminados. Sus tatuajes quedaron marcados en la mujer lagartija. Era ya un pueblo caído en la arrogancia de los Amoais. Me quité el sombrero ante la altura y la fuerza y sigo preguntándome ¿Cómo llegaron? Las aguas fieles al se­creto nunca creo que lo desvelen. Seguiré mirando al vuelo empapado por los pasillos. Esperaré el día inquilina del triángulo de encaje que refresca las puertas sin motivo alguno. Las lagunas andan rodeando a los cráteres en pequeños pechitos de las grandes marquesas de piedra. Eso que oyes es el juego de los hilos que cuentan las historias: Hubo una vez una princesa que se engalanó…